Capitulo 4 - Dominados

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Capitulo 4 - Dominados

Mensaje  GameMaster el Mar Ago 04, 2009 5:02 pm

El poder es considerado como la capacidad de realizar algo, pero muchas veces es deseado para implementarlo contra otro ser humano. El dominio, el control y la manipulación sobre los demás son los beneficios más buscados del poder.

1 de Julio de 1976.
_ ¡Es un idiota! _ se reía uno de los alumnos de un aula.
_ ¡Es tan gracioso! ¿Cómo le fue a explotar eso? _ comentó otro.
La mayoría de los estudiantes comenzaron a burlarse de un pequeño al que se le había explotado el corrector de tinta. El muchacho se llamaba Saiyan Kyra y en este momento se encontraba repleto de un líquido blanco.
_ Son unos inmaduros. ¡No se burlen de él! _ lo defendió una de las chicas.
Ella era Mónica Simball, una niña de buen corazón que luchaba siempre en defensa de lo más débiles. Pero su reacción causó aún más burlas.
_ ¡Oh, su noviecita lo defiende! _ dijo Peter mientras tiraba besos a la nada con sus labios.
_ ¡No soy su novia! Son muy estúpidos. _ gritó mientras se ruborizaba de la bronca y la vergüenza que sentía.
_ No… no la molesten más. _ ordenó el Saiyan en su primera oración del día.
Era obvio que al pequeño le daba mucha vergüenza decir esas palabras, pero igualmente las dijo, sólo para defender a Mónica.
_ Y si no te obedecemos, ¿qué? ¿Harás algo al respecto? _ respondió amenazantemente mientras sonreía a los demás.
Todos comenzaron a reía nuevamente. El chico los miraba a todos con mucha ira. Durante meses había aguantado una y otra vez la burla de todos sus compañeros. Se preguntó si aquello se detendría alguna vez. Su paciencia había llegado hasta ese punto, una punzada de dolor le recorría la cabeza. Llevaba semanas padeciéndolo, pero según el neurólogo no eran más que jaquecas ya que todo funcionaba a la normalidad, excepto por unas pequeñas ondas que su cerebro emitía de vez en cuando, pero no eran riesgosas. Mucha gente poseía aquellas anomalías por lo tanto no había de qué preocuparse.
_ ¿Qué le están haciendo a Saiyan? _ un chico robusto que aparentaba una edad mayor al resto se acercó cuando vio la situación.
Los alumnos se corrieron dejando libre un espacio entre el recién llegado y la fuente de las burlas.
_ Hola, Mark. _ lo saludó Peter, muy alegre de que haya decidido participar de las burlas.
_ ¿Tienes ropa interior nueva, nerd? _ le preguntó Mark mientras todos comenzaban a rodearlos.
Los alumnos comenzaron a cantar “Calzón Chino” para alentar al bravucón. Este, para no decepcionar a su público intentó dar vuelta a Saiyan. Pero algo extraño sucedió. El muchacho comenzó a sentir nuevamente aquellas puntadas, pero esta vez eran de una intensidad mucho mayor. En el momento en que Saiya ya no podía resistir el dolor, este cesó repentinamente.
_ Mark, detente. Refleja el comportamiento de alguien maduro. Sé que en el fondo lo eres. _ dijo el chico casi sin pensar en las palabras.
Todos miraban alternadamente a Saiyan y a Mark. El abusivo se detuvo y soltó al chico.
_ Está bien. _ dijo con una amplia sonrisa.

12 de Marzo de 1990.
Luego de un largo viaje, un hombre vestido de traje y sombrero, ambos marrones, llegó al lugar deseado: la pirámide de Imothep II. Esta maravilla antigua se encontraba en medio de un desierto egipcio. Hacía poco tiempo que se había encontrado la puerta, que permitía el acceso al recinto de muerte del gran faraón, y preparada para ser abierta. Sin embargo, todavía esperaban el permiso del gobierno para ingresar a la pirámide. Por lo tanto estaba prohibido abrir aquellas enormes puertas y para asegurarse de eso el estado había dispuesto a cinco oficiales federales.
_ Finalmente, la pirámide de Imothep II. _ dijo Saiyan mientras miraba las puertas vigiladas.
Saiyan se dirigió con paso firme hacia donde estaban los guardias. Luego de una breve charla, los agentes abrieron las puertas y dejaron ingresar al joven investigador a la tumba de Imothep II. Kyra se dio cuenta al instante de que la pirámide tenía la típica estructura egipcia, es por eso que el explorador estaba consciente de las muchas dificultades que debía afrontar hasta llegar a lo que él había ido a buscar. Además cinco puertas se encontraban en la pared opuesta a la puerta de la pirámide, por lo tanto debía decidir cuál de ellas tomas. Pero, afortunadamente el investigador conocía los símbolos egipcios.
_ Según las escrituras, la puerta de la izquierda me llevaría a la tumba de la primera esposa de Imothep II. Sin embargo, ella no es el motivo por el que estoy aquí. La segunda, siguiendo la fila, dirige a la tumba del mismo Imothep II que tampoco es lo que busco. Las otras tres… tienen las mismas inscripciones. _ dijo mientras analizaba las escrituras de las paredes.
Sabía que aquello era obra de los habilidosos brujos que, consientes del poder que encerraban, hicieron dos puertas que llevarían a la muerte. Pero, Saiyan no tenía tiempo para perder. Tal vez, muy pronto llegarían los investigadores de todo el mundo y complicarían su búsqueda. Volvió a la puerta y llamó a dos guardias. Estos le obedecieron inmediatamente. Él tomó la puerta más a la izquierda y envió a los otros por las demás. El camino que había elegido para investigar era totalmente obscuro. Saiyan encendió una linterna que llevaba en su mochila para poder ver por dónde estaba caminando. Sin embargo, la luz no era de gran ayuda ya que aquel camino estaba hecho con mármol negro. Por lo tanto casi no podía ver a más de un metro hacia delante. Caminó muy despacio por casi diez minutos cuando vio algo extraño delante. Era una gran fosa donde cualquiera que no hubiera caminado con precaución hubiera caído. Saiyan se acerco y miro hacia abajo, pero no pudo ver el final de la fosa. Luego intentó alumbrar hacia delante pero tampoco podía ver el otro extremo del camino. Era evidente que se encontraba frente a una trampa mortal. Debía volver y tomar otro camino. En ese preciso momento, el aventurero escuchó un fuerte grito. Parecía que uno de los guardias había sufrido un accidente. Seguramente había caído en la trampa del otro camino falso. Saiyan, que ya conocía el camino de vuelta, comenzó a correr. A mitad del trayecto escuchó otro grito aterrador. ¿Sería el otro guardia o era el mismo que volvía a gritar? Cuando por fin llegó nuevamente a la sala principal vio en el suelo dos rastros de sangre que surgían de los otros dos caminos y se dirigían a la puerta que llevaba a la tumba de Imothep II.
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